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Música en la vagina para estimular al feto durante el embarazo

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Es sabido que la música es un lenguaje universal y que atraviesa fronteras, pero que entre esos lindes estuviese la pared abdominal y que un sonido melódico pudiese penetrar el casi insonoro útero materno hasta estimular a un feto a los cuatro meses de embarazo es la novedad que trae un estudio presentado por investigadores del Institut Marquès de ginecología y obstetricia de Barcelona. El trabajo prueba que, a partir de las 16 semanas de gestación, los fetos ya pueden oír e incluso responden a estímulos musicales emitidos desde la vagina de la madre.

De poco o nada sirve, según los firmantes del estudio, la práctica de estimular a las criaturas con música emitida a través de auriculares gigantes pegados a la barriga de la madre. La pared abdominal tiene “muchas capas y muy gruesas”, que hacen que el sonido que llega al útero sea distorsionado y casi como un susurro, por lo que el feto ni se inmuta. Los responsables del estudio concluyen que la única forma de que la música penetre en el útero casi insonorizado y provoque una respuesta de la criatura es a través de la vagina.

Así, los investigadores diseñaron un prototipo de altavoz que se introdujo en la vagina de un centenar de embarazadas que participaron en el ensayo clínico. El aparato reduce a 54 decibelios todos los sonidos y la primera vez que lo probaron sonaba la guitarra de Paco de Lucía. La ecografía descubrió cómo la criatura se despertaba, movía la boca e incluso la lengua ante los primeros acordes del compositor gaditano.

El ensayo clínico probó la diferencia entre tres tipos de estimulación fetal diferente. Los investigadores repartieron a las embarazadas (entre 14 y 39 semanas de gestación) en tres grupos:

música por vía abdominal —unos 100 decibelios, que corresponden al ruido que hace un tren en movimiento—,

por vía vaginal —son 54 decibelios, similar al sonido de una conversación en tono tranquilo—

y vibraciones sonoras no musicales emitidas desde la vagina —unos 70 decibelios, como una charla en tono elevado—.

 

 

La música fue la Partita para flauta sola en la menor, de Johann Sebastian Bach. Las ecografías revelaron que, aplicando música vaginal, el 87% de los fetos movían la boca o la lengua y cerca del 50% reaccionó abriendo mucho la mandíbula y sacando la lengua al máximo. “Aplicando música emitida desde el abdomen o vibraciones sonoras, estos cambios en las expresiones de los fetos no se observaron”, explican los investigadores.

A medida que avanza la gestación, la reacción de los fetos es más significativa. Aunque los investigadores desconocen a qué se deben estos movimientos de los fetos al escuchar la música, el profesor Alberto Prats, catedrático de Anatomía y Embriología Fetal de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, maneja la hipótesis de que “la música induce a movimientos de vocalización porque activa circuitos cerebrales primitivos relacionados con la estimulación del lenguaje y la comunicación”. 

“Por primera vez hemos logrado comunicarnos con el feto”

La investigación permitirá descartar la sordera fetal, agilizar las ecografías e, incluso, reducir el estrés de las madres que se ponen nerviosas cuando no notan moverse al feto.

El ensayo clínico empezó con 106 mujeres , pero, en un año, ya se han sometido a la terapia de música vaginal más de un millar de embarazadas. Los investigadores quieren abrir la práctica a toda la población pero, advierten, hay que respetar los ciclos de sueño de los fetos también. “Recomendamos unos 10 o 20 minutos por la mañana y por la noche”, concluye López-Teijón. En cuanto a la música, mejor melódica. El estudio demuestra que, antes que la voz de sus propias madres,los hits musicales que prefieren los fetos son las piezas de Mozart, Bach o Queen.

Fuente: Jessica Mouzo Quintáns (El País)

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